Llegas a la cafetería de siempre a las ocho cuarenta , como de costumbre.
Te acercas al mostrador donde el camarero tiene tu chocolate caliente con dos pequeños sobres de azúcar
y es cuando ves que "tú mesa" está ocupada ..
Pero...¿cómo es posible?..
coges aire y te sientas en la primera que ves libre disponiendote a abrir los paquetitos.
Ni mucho, ni poco..una bolsita y media es suficiente , lo sabes porque desde hace mucho lo bebes así.
Giras la cucharilla en el sentido de las agujas del reloj hasta cuatro vueltas y cuarto ,
soplas ligeramente una vez y acercas la taza hasta tus labios..
Hoy está frío.. , ¿qué diablos ocurre?..
Y entonces te acercas y preguntas
¿cómo son capaces de darte algo tan helado?
el chico te mira y con una sonrisa entre sus dientes te explica
que día a día había cambiado tú azúcar por sacarina..esperando el momento
en que te acercaras a quejarte..pero solo hoy se había rendido y te había dado lo que pediste,
pues nunca le prestabas atención..
Él siempre giraba la cuchara antes que tú..pues no sabías que prefieres seis vueltas exactas..
El error había sido tuyo, eran las diez y cuarenta , pero tu reloj se había detenido.
Tu trastornada mente obsesiva-compulsiva no te había dejado ver lo imprescindible que era él para ti.
Rodeada de manías despreciabas los detalles diferentes ,
no veías como cada día solo tu mesa tenía flores distintas...
Y como hoy , el único puesto libre te dejaba mirar una perspectiva desconocida..
ahora todo parecía nuevo...
Y es a las once cuando observando fijamente a sus pupilas titubeas :
" hay un chocolate en mi mosca"

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