Réquiem a tu hipocondría
Tornándote taciturna , lúgubre y melancólica.
Miras tus brazos y descubres un nuevo lunar
esas pecas de imperfección que día a día te persiguen y logran encontrarte.
Cierras los ojos con fuerza para no ver como el mundo se hace cada vez más pequeño
solo para encerrarte entre paredes que logran asfixiante ante tus fallos de respiración.
Esta noche tus pupilas parecen más dilatadas...
el ritmo que marcan tus muñecas es más lento y notas el fluir de tu sangre por las venas
bradiarritmia... pierdes la conciencia.
No te preocupes, mañana será otro día.
No te preocupes, mañana será otro día.
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